martes, 24 de noviembre de 2009

Something is squeezing my skull


“I'm doing very well, I can blackout the present and the past now”

Me muevo, sé que estás ahí otra vez. No puedo mirarte porque desapareces. Bailaré con los ojos cerrados para buscarte. Ahora me convertí en una bailarina de negro. Te busco.

PUM.

Toco algo, pero no puedo mirar. Toco, la piel es áspera y ruda y seca, ah y fría. No eres tú, las mujeres son más suaves que los hombres.

Te siento cerca pero no llego a tocarte.

“Thank you, drop dead”

Sigo. Sigo. Me exaspero hasta el punto de necesitar abrir y ver para poder respirar. Pero no puedo porque te ocultas y te vas. Respiro, una, dos y tres. No apareces. Ahora me dedicaré a bailar sin buscarte. Lo hago durante minutos. Sé que tú también me buscas.

No te he tocado y ya estoy perdida.

PUM.

Toco algo, pero no puedo mirar. Ahora la piel es suave y nueva, como recién hecha. Según mis manos, te mueves de una manera arrebatadoramente lenta. Sí, eres tú. Y también tienes los ojos cerrados. Me estabas buscando. Nos encontramos. A veces, cuando no usas un sentido, los demás se te agudizan hasta el infinito. Con mi tacto ahora mismo podría recorrer el mundo. Y el infierno. Ya me olvidé de mirar para poder tenerte.

“Oh, something is squeezing my skull, Something I can barely describe”

Se escuchan voces, nos hablan. Nos da igual somos unas dementes que quieren serlo. No hay amor en la vida moderna. Cerremos los ojos y no nos miremos nunca más.

Don't give me any more, don't give me any more, don't give me any more!

Ahora nuestro tacto nos lleva a otro lugar. No hay música. Cantamos, pero tampoco nos atrevemos a hablarnos, sólo nos sentimos.
Nos trenzamos. Encajamos. Y perfectamente. Estás dentro de mí, me abrazo fuerte a tu excelente cuerpo por medio de mi imaginación, no puedes desaparecer. Pero abro los ojos.

PUM.
Te perdí.

Ya nada es normal


Había una vez un niño. No tenía nombre porque tampoco tenía padres. Tenía una tía. La gente lo llamaba Panal porque lo encontraron recién nacido lleno de miel y sirviendo de casa a las abejas. Todavía se le notan las cicatrices. Panal era asimétrico. Nada de su lado derecho del cuerpo coincidía con su lado izquierdo, bueno sí, alguna cicatriz. Donde en el lado derecho tenía una mano, en el otro tenía un muñón. Donde en un lado tenía un pezón, en el otro tenía dos. Vestía siempre de violeta y le encantaba pintarse las uñas de azul.
La primera palabra que balbuceó fue “vendimia”. Los más católicos dicen que dijo “vírgenmaría”
Panal no sabía leer, pero creó una especie de relación entre palabras y cosas. Memorizó cada palabra y a cada una un objeto. Podía estar leyendo el poema más perfecto de Richard Aldington, que él solo entendía de casas relacionadas con el sol y de niños que jugaban a matanzas.

Pero Panal tenía un secreto. Que nunca sabremos, pero que nos servirá para saber el final de la historia.

Había una vez una niña. Una niña con dos nombres. Tenía una enorme familia y vivía en una mansión. La gente la llamaba Oro porque aprendió a decir sus primeras palabras en una cuna de metal precioso dorado. Su piel era perfecta como la de una princesa. Era realmente bella. Sabía leer, escribir y orar a dios. Su pelo era trigo y sus ojos eran bosque a veces, otras eran mar. La primera palabra que bordeó fue “rojo”. A partir de ahí, sus padres le decoraron todo de rojo. Ella sólo entendía de rojo. Cama roja, paredes rojas, ropa roja, uñas, zapatos, libros, rojo.

Oro estaba cansada de tener todo lo que pedía.

Panal por el contrario se conformaba con todo lo normal o no. Tampoco entendía de normalidad.

Oro y Panal se enamoraron. Oro se enamoró del color violeta, de sus tres pezones, de sus uñas perfectamente cortadas y de su tic en el pie derecho que parecía como si fuera un karateka continuamente en combate. Por el contrario Panal aceptó la situación, sin entender de amor.

Tuvieron dieciocho hijos. ¿el por qué? Todos les salían deformes. Unos con ojos donde deberían ir cejas, otros con la cabeza exageradamente grande y cuerpo diminuto. Hasta uno salió con dos sexos. Realmente fue Oro quien tuvo ese empeño por tener “algo” normal. Cada vez que nacía un engendro se ponía otra vez a crear algo normal. O intentarlo. Para Panal eran perfectos.
Entre ellos no había comunicación. Se hablaban por gestos.

Ahora la única rara era Oro.

Panal hasta toparse con aquella rara, soñaba con dunas en forma de pechos de mujer. Acabó matándola a ella y a sus diecisiete hijos. Se quedó con el de los dos sexos.

Tuvieron muchos hijos, muchos. Todos normales. Al fin y al cabo, Panal era completamente normal para un mundo tan moderno.

martes, 27 de octubre de 2009

Hay que bailar más



-Papá ¿qué es la eyaculación precoz?
-¿No sabes lo que es la eyaculación precoz?
-No, ¿qué es?
-¿Sabes lo que significa eyacular? ¿y precoz?
-No. No.
-Es la unión de un hombre y una mujer.
-Ah. Ehmm... ¿entonces..sólo es posible una eyaculación precoz entre una relación de sexos contrarios... y entre dos hombres?
-Eso es una malformación cerebral y física, hijo. Qué pasa, ¿nunca te has follado a unas buenas tetas?

-No, nunca. Las últimas tetas que tuve delente fueron las de mamá, debido a su baja autoestima dejó que se las chupara hasta los 11 años. A partir de ahí, noto algo raro en mí. Pensamientos perturbadores papá.
-¿Qué pensamientos?
-Hombres con tetas.
-OH DIOS MÍO pero ¿y qué sientes cuando te imaginas a esos montruos mamarios?
-Sed. Y amor.
-¡QUÉ! ¡Eres un malparto! Ahora mismo te voy a llevar a que te ingresen.
-No servirá de nada, sólo muerto podría dejar de pensar..
-¡¡NI SE TE OCURRA DECIRLO MALDITO ANÓMALO MENTAL!!
-En tetas.. en justo ese momento en el que no te importaría que estuviera ocurriendo el mayor desastre mundial fuera de tu boca, porque tienes la fascinación dentro.
-Creo que estás muy confuso. Piensa en una mujer SIN bálano, desnuda. Qué, qué, ¿te excita?
-No, tiene que tener pene. Papá, la evoluvión está ahí, en hombres con tetas, en la fusión. Perfección.
-¿Y una mujer con pene?
-Eso sería el delirio constante. Excelencia mental y física. No existiría autocontrol.
-.....
-Venga no te perocupes papá, escucha esta canción de Garth Brooks. Sólo tenemos que bailar.

lunes, 26 de octubre de 2009

Trauma y vicio.

¿quién era? No lo sé. Se movía de una manera tan rematadamenete voluptuosa que me picaban los ojos de no pestañear.
Ahora quería saber quién era y moverme también. Pero esta vez quería moverla yo.
La observaba de una manera que se sintió en la obligación de dirigirse hacia mí.
-Qué coño miras.
Vaya, se trataba de este perfil duro, este que es divertido, si, ese que desde que quieras moverte con ella lo haces porque en realidad nunca a tomado una decisión.
No sabe hacerlo. Esta vez el destino y yo decidiríamos por ella.
No le respondí, la cogí de por la camisa con tanta furia que no supo reaccionar.
La metí en el baño. También le partí el cuello.
Lo hice sin darme cuenta, no creo que fuera la primera vez.

martes, 20 de octubre de 2009

Microintestinal


Trabajar en un hospital aceptando sumisa y continuamente órdenes de médico era sin duda un fastidio. Comenzaba mi tercera semana en ese hospital y me habían asignado la parte dedicada a la cirugía intestinal. Curiosamente sólo había un médico especializado en esa materia y yo y la señora de ojos mínimos y de marcas de expresión marcadas más de lo normal gracias a su sobrepeso, la señora Sigmoides, éramos las únicas enfermeras.

Yo no tuve entrevista. La señora Sigmoides me pasó un cuestionario y al día siguiente fui admitida. Me daban tres semanas de prueba.

Proceso nº 1. Número y nombre de hijos y marido. Estado de sus intestinos y dieta semanal.
La pregunta Nº2 la rellenará a la tercera semana de trabajo.


Las enfermeras anteriores a mí, unas cientas, dejaban el trabajo justamente a la semana tres, daban explicaciones banales, rápidas y sin sentido alguno. Lanzaban la bata blanca, cogían sus artilugios y se largaban.

Lo que yo ignoraba era la existencia de “El axioma-pezóninvertido”. El nombre no hacía referencia al acto en sí, sino que fue creado por la señora Sigmoides, la cual sufre de un pezón hacia adentro expulsor de mal olor. Debe ser que fue el consejo de algún psicólogo que le sugirió que para acabar con su complejo tenía que verlo relacionado con algún acto importante en su vida. Y tanto que era importante “El axioma-pezóninvertido”, si era superado, te contrataban de por vida en el hospital.

Nunca había estado en el despacho del Dr. Yeyuno, y era allí donde se encontraba mi siguiente pregunta. El Doctor, un hombre desorientado, le caracterizaba un tic en el cuello que hacía que se le moviera toda la cabeza, (siempre a la izquierda), como si continuamente fuera un jugador de fútbol rematando la pelota a portería. Algo en su infancia no fue normal, dicen que su madre lo tenía contratado como el acomodador de su habitación, responsable de recoger preservativos pringosos, limpiar restos de sida, y como no, orientar a su hermana pequeña en el aprendizaje práctico del acto sexual.

En los pasillos que me dirigían hacia él para completar "El axioma Pezón-ivertido", había puertas a ambos lados cada una con un nombre asignado y unos números; “habitación de las vellosidades intestinales de lujo (124)”, “habitación del búho mesenterio (51)”…

Proceso nº 2. Deberán presentarse su marido e hijos en media hora. Estará despedida de lo contrario.

Respondiendo a mi pregunta de gracias a quién están alimentados y vestidos, mis mosntruos familiares acudieron en menos del tiempo. A mi marido le habían despedido de su trabajo y tampoco estaba haciendo nada por encontrarlo. Era yo el pilar en mi fingida maravillosa familia, pero a la vista abominable. Esta panda de escatológicos se encontraban desnudos delante del Dr. Yeyuno y Sigmoides. Qué familia tan repudiable tenía, mis hijos a parte de gordos tenían granos en el culo, mi marido no sé si los tenía, la mata de pelo le tapaba la piel.

El Dr. Sigmoides comenzó a hacer unos gestos con la boca propios de los perros pulgosos al rascarse con el hocico, movimientos cortos y rápidos en la barriga de mi marido. De repente el doctor, sacó un látigo bañado en aceite y toallas mojadas, me miró y dijo a la vez que soltaba aire; espectacular.

CONTINUARÁ....

lunes, 27 de abril de 2009

Cultura musical




Llegamos al acuerdo de que nos empezaríamos a desnudar a medida que la otra cantara la canción que sonaba. Si no te sabías la canción no veías carne. Sonaba Los Planetas. Lo tenía fácil. Iba con ventaja porque ella no conocía más allá de Rubén Blades o algún rubio-rizado de bulería.
Comencé a cantar y ella iba cumpliendo la norma. No sé ni por qué me iba a follar a aquella cabeza hueca, supongo que era porque al ser tan ignorante me parecía una adolescente en pleno desarrollo y eso me ponía.
Seguía cantando y ella cumpliendo. Era morena y con pecas en la espalda. Cuanto más se desnudaba, más quería cantar y cuanto más cantaba más quería que me enseñara. Sonreía y se le perfilaba un hoyo en el lado superior derecho de su boca. Sólo si la sonrisa era de vergüenza.
Seguía cantando algún deleite de Los Planetas, ya ni sabía cual, me salía sola. Ella poco le quedaba por enseñar y yo lo tenía todo escondido. Esta chica estaba en la edad en la que robar una señal de tráfico y ponerla en su cuarto le producía toda una emoción y le hacía sentir la más rebelde-feliz.
Ahora estábamos en la cama, yo completamente vestida, con zapatos y bufanda y ella completamente desnuda, sin apocamiento ni recato. Me había convertido en una voyeur cantarina.
Nunca un canto mío había producido más que un “¡cállate!”. Parecía que con esta puber podía hacer lo se me antojase. Empezaba a sonar algo de post-rock, ahora nadie cantaría. Esta situación quedaría en tablas. Me gustaba cohibirla e intimidarla.
- Bueno qué, ¿sólo vas a mirarme?
Yo ya no quería follármela, ahora quería humillarla. Una vez vi en una peli porno como una chica se metía un calamar. Yo no tenía calamares en la nevera, pero tenía un par de euros en la cartera. Me apetecía que se metiera euros por el culo. Eso sería como darles una bofetada a todos esos idealistas que defienden que el dinero es mierda. No, no lo es, la mierda sale del culo y ahora el dinero entra por él.
Cuando ya no me quedaban más monedas, la eché de mi casa. Se fue contenta, con los 6 euros que se había metido por el culo en monedas de cincuenta y veinte, le daría para comprarse uno de esos anillos que cambian de color según el estado de ánimo.

miércoles, 22 de abril de 2009

Rojo


Pertenecí al mayor ejército del mundo. Progresismo extremo.
Muerte al hombre conservador.
Rojo.
Tengo una amplia gama de armas en mi casa. La muerte con armas ya no me satisface. Saboreo el tiempo de agonización de una persona. Un disparo: pam! Muerto, no hay disfrute. Te clavo una daga, te la dejo dentro y la giro, minutos de sufrimiento y zas! deleite.
Economía, cultura, religión, política, sociedad. Súbitos y violentos, ruptura del orden. Rojo.
Mi edad, la puedo contar abriendo y cerrando mis dos manos a la vez, unas siete u ocho veces. Estoy viejo pero no muerto. Debilidad blanca.
Mi vecino de abajo, es un debilidad blanca, mi mujer no me deja matarle. Liberal de mierda, estás muerto antibolquevique. Muerte a los liberales a favor de la monarquía.
Ya no estamos en guerra, ni en 1921, ni en guerra, ni en 1921. Guerra civil rusa. Rojo. Pero quiero acabar con él antes de que lo haga otra causa externa.
Poder rojo.
Acabé con él y con los que me lo intentaron impedir. Ahora quién va a cuidar a un pobre viejo como yo, hacerle la comida, o lavar un culo comunista.